La vida es como una línea, ya que, así como esta está compuesta por una sucesión infinita de puntos, la vida también se compone de una sucesión infinita de vivencias y muchos, pero muchos cambios.  

Desde la infancia los cambios están presentes y no dejan de estarlo, sino que son absolutamente cotidianos hasta la vida adulta, donde ya no son las etapas las que deciden estos cambios por nosotros, sino que es cada quien el que elige si quiere seguir en el mismo lugar o prefiere seguir en constante evolución.

Sin embargo, hay muchas personas que una vez alcanzan cierto nivel de estabilidad se rehúsan a los cambios así estos puedan ser promisorios. Es el tipo de personas que tienen el refrán “mejor malo conocido que bueno por conocer” como bandera y prefieren caer en el estancamiento que darse la oportunidad de tomar riesgos. Si te sientes identificado con esto, lo más probable es que tú también puedas tener algo de miedo a los cambios.

Según Gananci, uno de los aspectos que pueden impulsarte tanto en tu vida personal como profesional es saber que hay muchas más cosas fuera de tu zona de confort y lo único que te separa de ellas es la pared que tu te pones para mantenerte “seguro”, pero la realidad es que solo te mantienes alejado de más y mejores experiencias, así como resultados.

El mayor problema de poner resistencia a los cambios es que cuando estos vienen casi obligatoriamente y no tienes más elección que salir adelante “a pesar de ellos”, te será mucho más complicado aceptarlos y lograr ver el lado positivo de estos.

Por ejemplo, imagina que una persona está viviendo en un piso alquilado en una buena zona de su ciudad, el pago mensual es alto para ese piso tan austero, pero la zona lo vale. Este tiene ciertos fallos estructurales como goteras, además de problemas con los desagües, y siempre hay vecinos o visitas impertinentes que aparcan en el parking de esta persona sin pedirle permiso si quiera.

Esta persona no quiere dejar el edificio porque cree que no será capaz de conseguir algo mejor, además de que a pesar de todos los problemas que el lugar pueda tener, es más sencillo sortearlos cotidianamente que tener que cambiarse a un nuevo sitio, pero ¿Qué pasaría si su arrendatario le dice que remodelará el lugar y necesita que desaloje pronto? Se verá completamente obligado a hacer un cambio que pudo haber hecho anteriormente sin haber tenido presión, pero a veces las personas necesitan de esa presión para atreverse a dar pasos fuera de su zona de confort.

El individuo que estamos usando como ejemplo ya tiene dos opciones, aceptar el cambio como un reto para encontrar un sitio mejor que su vivienda actual, viéndolo como una oportunidad inminente de mejora o, puede elegir aferrarse y entrar en conflicto con su arrendatario al negarse a dejar la propiedad porque no desea cambiarse de lugar.

Cuando nos negamos o hacemos resistencia a los cambios, nos estamos saboteando a nosotros mismos.

Si tú eres de las personas que prefieren aferrarse a las cosas que ya conocen y le huyen por todos los medios a los cambios, mira a continuación algunas claves para que puedas perderles esa aversión y sacarles el máximo provecho.

  • Comprende que los cambios son parte de la vida y si tú te niegas a hacerlos voluntariamente, de todas maneras ocurrirán tarde o temprano, pero de formas un poco más bruscas.
  • Los cambios no significan algo negativo. La vida está compuesta de ciclos que se abren y cierran, no evites ser tú el provocador del inicio o final de esos ciclos, así podrías afrontarlos de manera mucho más serena y controlada.
  • Toma más decisiones. Esto es algo que te ayudará a perderle el miedo a los cambios. Empieza por cosas pequeñas como elegir un camino diferente para ir al trabajo, pedir algo distinto a lo que siempre sueles comer en tu restaurante favorito, ver en el cine una película que normalmente no escogerías, entre otros. De esta manera irás perdiendo el miedo de salir de tu zona de confort y entrenándote para decisiones más trascendentales.
  • Hazte consciente de que los cambios, así no salgan tan bien como pudiste haberlo pensado, te traen experiencias y aprendizajes, los cuales son necesarios para enriquecer tu vida. Así que, así fracases, habrás obtenido algo que no podías haber tenido en tu zona de confort.
  • Los fracasos no son algo necesariamente negativo en tu vida. Lo serán si esa es tu manera de percibirlos, pero si los ves como parte de ella, así como la noche y el día hay triunfos y fracasos, empezarás afrontarlos de una manera más normalizada y no les tendrás miedo, lo que te hará atreverte a tomar más riesgos.
  • El dejar de tener miedo a los cambios no significa que no puedas tener estabilidad en el tiempo, lo que sí significa es que el estar bien no impedirá que quieras seguir mejorando y tomando riesgos que pueden significar un crecimiento para ti.
  • A pesar de que los fracasos pueden ser parte del proceso (considéralos simplemente obstáculos en tu camino), tampoco es que son obligatorios. Entre los aspectos positivos que tienen los cambios es que pueden llenarte de energía y esperanza porque se está abriendo la posibilidad de mejora. Cuando prefieres quedarte en donde estás echando por tierra esa posibilidad y dejando de lado las probabilidades que tienen los cambios de llevarte al éxito.
  • Sin cambios no se consiguen las metas ¿Estás dispuesto a vivir una vida sin objetivos? La única manera de perderle el miedo a los cambios es practicar, al principio te costará, pero eventualmente se volverá parte de tu vida.

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Sobre el Autor:

Soy Andrés Gananci, un emprendedor y aventurero apasionado de la vida. Fundé mi primer negocio online con tan sólo 17 años. 12 años después, sigo viajando por el mundo mientras trabajo desde casa.

Editor de gananci.com