Si acabas de visitar una clínica de reproducción asistida, o estás en medio de un proceso de reproducción asistida por infertilidad. Si llevas varios intentos de lograr embarazarte, puedo saber cómo te sientes. Sobre todo si el método, como en mi caso es ovorecepción. Abrumada, confundida, vulnerable, llena de dudas existenciales, ¿es así?

No puedo olvidar el momento en el que me enfrenté a mi diagnóstico de infertilidad.

En una de las clínicas que visitamos, el ginecólogo me propuso la opción de recibir óvulos de otra mujer. Y te confieso que casi sentí una ofensa, sentí rechazo, algo así era inconcebible para mí. Me duro días, y me negaba absolutamente.

Gracias a mi formación en autoconocimiento y desarrollo personal, cada uno de mis pensamientos de rechazo no caían en saco roto, cada una de mis creencias sobre la idea de que mi opción de gestación fuera esta, se convirtieron en aprendizaje, mucho aprendizaje.

Lo más revelador para mí fue darme cuenta de que no estamos “programadas” para gestar así.

Toda nuestra infancia, adolescencia y madurez hemos conocido una única forma de traer un bebé al mundo.

Pero resulta que la ciencia ha avanzado mucho y muy rápido y que además, el estilo de vida de esta sociedad, posibles problemas de salud, etc., nos está llevado a recurrir a otras opciones para concebir.

España es el 2º país en donde dan a luz a su primer hijo más mujeres mayores de 40 años, el 5,1 % de las españolas. Fuente: La Vanguardia

Como está siendo mi propio caso

  • He padecido desde los 25 años, ahora tengo 44 años, problemas de salud de tipo autoinmune.
  • Con sintomatología como fenómeno de Raynaud, alas de mariposa, insuficiencia cardiaca, retención de líquido, inflamando el pericardio y más afectaciones, se estudió y se sospechó durante años Lupus y/o Esclerodermia, no diagnosticado hoy.
  • Durante estos años he sido ingresada entre 8/10 veces, alguno de ellos meses y semanas en la UCI.
  • Biopsias, aspirados de medula ósea, TACs, endoscopia, capilaroscopias, cauterización en cuello útero, infiltraciones de Vitamina B-12 y cada 6 meses enfrentarme a el resultado de analítica.
  • Me tuve que hacer fuerte y me hice formándome emocionalmente.

Fue a los 39 años y habiendo superado muchas afectaciones, que los médicos me autorizaron un embarazo.

Durante todos los años que no podía ni planteármelo, supe llevarlo muy bien. Además mi prioridad era como he dicho formarme y trabajarme a nivel emocional. Y tanto me ocupé de ello que se convirtió en mi profesión.

Hoy día soy coach diplomada por la Asociación Española de PNL. Especializada en gestión emocional y autoestima.

Cuando empezamos a evaluar las ayudas de reproducción ya contaba con 41 años, con mi situación de salud, llevaba año y medio sin periodo, parecía indicar que tenía una pre menopausia, pero lo del periodo iba a dar alguna sorpresa más.

María Cajo de PaleoSOP me sugirió hablar con Carlos Pérez Psiconeuroinmunologo Clínico (PNI). Me pareció muy interesante porque emocionalmente me sentía muy trabajada pero la nutrición era un fleco que aún no había trabajado. Y lo tengo claro, es importantísimo.

Hicimos un plan de regeneración de la microbiota intestinal y nutrición evolutiva, o paleo y al mes volví a tener ciclos menstruales, pero por desgracia tanto la ecografía folicular y los bajos niveles de hormona antimülleriana indicaban que padecía una menopausia precoz, lo cual hacía prácticamente inviable el éxito de una fecundación in vitro.

Por mi edad, los problemas de salud anteriores, mi hipotiroidismo por intervención de iodo radioactivo, desde los 28 años, empecé a valorar la posibilidad de entrar directamente en el proceso con más probabilidades de éxito, la ovorecepción, pero ¡claro! Tenía mucho que trabajar.

Por mi profesión sé perfectamente, como el desconocimiento, la incertidumbre, el estrés, la ansiedad, la autopresión pueden sabotear y afectar en un proceso tan vital como este. Y para uno de los tránsitos más hermosos de mi vida quería estar mental y emocionalmente preparada.

coaching emocional

Lo primero, lo más importante para mí era identificar bien aquellas sensaciones, aquellos pensamientos, prejuicios, ¡sí! también prejuicios, que me invadieron y trabajarlos.

Hoy mismo escribo este artículo con el 2º cigoto transferido, deseando que se quede conmigo. Confío.

Y aunque ha habido varios intentos:

  • El primer tratamiento hormonal que no se llegó a transferir, porque hubo problemas de calidad en la donación.
  • Luego otro tratamiento hormonal y transferencia que no tuvo éxito.
  • Más adelante otro tratamiento que no acabó en transferencia. embrionaria por tener la TSH a 8 cuando ha de estar a menos de 2,5.
  • Y este último que espero sea exitosísimo.

He de decir que a causa de mi hipotiroidismo, cada tratamiento hormonal me ha desajustado mucho mi tiroides y hasta volver a estar regulada ha pasado un año desde la primera hormonación hasta esta cuarta.

Pero durante este año he aprendido sobre los efectos mentales, emocionales y físicos de mis tratamientos hormonales e intervenciones, Y he vivido en primera persona la importancia del cuidado emocional.

Además de mi propio trabajo, donde he cambiado creencias limitantes, he podido tomar conciencia de todos los cambios de estado emocional, también he tenido a mi propia coach en PNL para trabajar a nivel profundo.

Por todo esto desde que empecé mi proceso de ser mamá tuve clarísimo que dedicándome a lo que me dedico no podía sino crear el servicio de coaching emocional en la reproducción asistida. ¿Qué mejor que una coach que vive en primera persona lo que tú?

Y aquí te encuentras, leyéndome, habiendo tomado la decisión de lograr sea con técnica que sea, inseminación artificial, FIV, ovodonación, ser madre.

Por propia experiencia sé que desde el momento en que inicias un tratamiento de reproducción asistida, innumerables pensamientos, preocupaciones, inseguridades, sentimientos de culpa y emociones encontradas se suceden. Es vital estar lo mejor posible, saber gestionar esas emociones, el estrés mientras llega el bebé, tarde lo que tarde. Transitar el camino de la forma más saludable.

Se inician ciclos, etapas y altibajos, no sólo con nosotras también con nuestra relación con nuestra pareja (los grandes olvidados en estos procesos) con nuestra familia y la familia de nuestra pareja.

Y una se dice a sí misma, ¿no debería pasar este proceso lo mejor posible mental y emocionalmente?

Es cada vez más necesario acompañamiento profesional en estos procesos tan vitales e importantes.

Si te encuentras en este punto solo decirte…

Si vieras el tamaño de la bendición que viene, entenderías la magnitud de la batalla que ahora atraviesas