Procrastinar significa dejar las tareas pendientes para más tarde, aplazar cualquier tipo de responsabilidad. En lugar de ellas, nos dedicaríamos a hacer otras tareas que pueden ser más gratificantes, rápidas o fáciles, pero que no aportarán valor a nuestra vida. Podemos decir que es una forma de escapar, utilizando otras actividades para no enfrentarnos a nuestras responsabilidades, decisiones o acciones.

Hay muchas maneras de procrastinar, cómo puede ser poner la TV, jugar a la consola, navegar por Internet, revisar el estado en nuestras redes sociales de manera automática e inconsciente.

El principal problema de la procrastinación es que puede llegar a derivar en un trastorno de comportamiento, caracterizado por algunos síntomas como incomodidad, irritabilidad, estrés.

¿Cómo dejar la procrastinación?

Ahora que ya sabes que es la procrastinación el principal aspecto que evita que sea productivo tu día a día, vamos a ver algunas pautas que nos permitirá evitarla:

Regla de 2 minutos

La Regla de los 2 minutos nos dice que si tenemos que llevar a cabo una actividad o tarea que nos lleve menos de ese tiempo, no deberíamos de dejarla para más tarde, sino que habría que hacerla ya, en ese momento. El tiempo puede extenderse un poco más, hasta los 5-10 minutos aproximadamente.

Esta tarea no sólo te permitirá exprimir el tiempo, sino que creará un hábito en ti: podrás crear una rutina que te hará más fácil el hecho de hacer tus tareas cotidianas.

Un pequeño empujón

Si no eres capaz de iniciar una tarea, por los motivos que sean, puedes probar a hacerla durante solo 5 minutos a ver qué ocurre. Es posible que tengas miedo por algún motivo, y ese tiempo sea suficiente para que se desvanezca; quizá hasta te plantees seguir, ampliar el tiempo que le ibas a dedicar y quitártela ya de encima.

A veces no hace falta más que eso: dar el primer paso. Quizá, al hacerlo, empezarás a ver las cosas de una manera diferente.

Cambia las rutinas

Establecer un planning de rutinas resulta muy interesante para controlar el tiempo y que no se te olvide hacer nada importante, pero a la larga, también resulta algo aburrido. Hacer siempre lo mismo puede ser repetitivo, por lo que no estaría de más introducir algún cambio de vez en cuando.

Por ejemplo, podrías cambiar el orden en el que haces ciertas tareas, como la limpieza de las diferentes habitaciones de tu hogar.

Planificación de tareas

Otro de los factores que nos pueden llevar a procrastinar es no planificar correctamente las tareas. Puede que estés aplazando esa tarea en concreto debido a que no estás pensando en ella el tiempo suficiente. Por ello, ha llegado el momento de pararnos a pensar en ella y en lo que realmente significa para ti.

Siempre y cuando el motivo sea lógico, el hecho de aplazarla no significará que estás procrastinando, aunque la única forma de saberlo es analizar tu estado de ánimo: si te sientes bien, es que todo va bien.

procrastinación

Controla el tiempo

De nada sirve hacer un planning de tiempo si no nos detenemos a analizar si funciona o no. Deberías hacer un listado de todas las tareas que haces en tu día a día, en el que indicar el tiempo que le has dedicado a cada una de ellas. Al anotar este tiempo te haces todavía más organizado, incluso hasta podrás introducir cambios para aumentar todavía más tu rendimiento.

¿Abandonar tareas?

No tengas miedo de abandonar tareas y es que es posible que sea la única solución. Muchas de esas tareas que te has propuesto son compromisos que hemos ido adquiriendo simplemente por no ser capaces de decir que ‘No’ en más de una ocasión.

También puede ser que ese no sea el mejor momento de iniciar la tarea: que tengamos otra cosa más importante entre manos, que ese proyecto ya no tenga tanto sentido, o que no vayas a sacar nada en claro.

Importante: Esperar a hacer una tarea no significa procrastinar.

Control de energía

Aprende a identificar cuáles son los mejores momentos del día en tu vida, aquellos en los que te muestres rebosante de energía. Si aprovechas para planificar las tareas en esos instantes, las harás con mayor entusiasmo y a una mayor velocidad. Si eliges los momentos en los que estés más decaído, probablemente dejarás todo a medias.

Sistema de recompensas

Puedes engañar a tu mente a través de una serie de recompensas que recibirás cuando lleves a cabo esa determinada tarea. Busca algo que realmente te motive, que te guste, que vaya a merecer la pena trabajar para conseguirlo.

Revisa tus objetivos/tareas

Además, revisa continuamente todas tus tareas para comprobar si realmente te están haciendo llegar a tus objetivos, o si bien valdría la pena modificarlas.

Estas pautas te ayudarán a evitar la procrastinación. Aún así, a veces no sabemos por dónde empezar, en esos casos un proceso de coaching con PNL os puede ayudar.

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