Hasta mañana no es mañana

La ansiedad del domingo por la tarde.

Hay muchas personas que no saben cómo, ni por qué, los domingos por la tarde empiezan a sentir una especie de ansiedad, de malestar que les hace encontrarse irritables y malhumorados. Todo esto les inhabilita y les impide disfrutar de las últimas horas del fin de semana.

Así mismo sienten tristeza e incluso nostalgia.

Es más, ellas mismas son conscientes de que tiene que ver con el hecho de que el lunes y todo lo que este conlleva, se acerca.

Enfrentarse nuevamente al inicio de la semana laboral, o el estrés que conlleva la búsqueda de trabajo, las múltiples responsabilidades. Esta especie de angustia les provoca incluso insomnio durante la noche del domingo al lunes.

Para algunas personas, la actual insatisfacción laboral, tensiones en la relaciones con algunos compañeros de trabajo, tareas monótonas y repetitivas, e incluso la angustia de enfrentarse a nuevos problemas, les generan verdadero pánico.

También sucede que al hacer balance y ver que no se pudo cumplir con todos los planes que se quería hacer el sábado y el domingo agrava la sensación de desazón.

Entonces el domingo, que también forma parte del fin de semana se convierte en la antesala de un “fastidioso lunes”. Y este malestar va “in crescendo” conforme pasan las horas.

Estas sensaciones no son solo mentales, también existe una sintomatología física como dolor de barriga o migraña.

Algunas soluciones para amortiguar estas sensaciones negativas y que aportan tan poco a nuestra vida podrían ser las siguientes:

En primer lugar pensar en vivir el presente, ya que el domingo por la tarde e incluso por la noche siguen formando parte del fin de semana.

Olvida la pereza que produce el domingo tarde, oblígate un poquito a aprovechar lo que queda de día, estirando el fin de semana. Queda con alguna amig@, da un paseo, lee algún libro que tengas muchas ganas del leer o haz un poquito de meditación. Haz cosas distintas, que te distraigan.

A veces pensamos que descansar es estar frente a la tv sin hacer nada más, pero una charla con amigos, unas risas, jugar a algo con tus hijos, o tu pareja, hace que te oxigenes mentalmente y te sientas con más energía para empezar la semana.

Mantente activo hasta el final del domingo, pero trata de no estar pendiente del reloj y en cuanto te des cuenta que tu mente se adelanta con pensamiento de mañana, ¡quítalos de tu mente! Hasta mañana no es mañana. Y es que a veces la anticipación del evento es mucho más estresante que el evento en si.

No te presiones si no se han cumplido todas las expectativas que tenias para el fin de semana, lo que no se haya podido hacer, se hará en otra ocasión. O simplemente es que no se tenía que hacer.

Rompe tu estado de ánimo negativo. ¿Cómo? Ponte alguna canción que te anime, y ¡baila! ¡Muévete! Son solo 4 minutos. Veras como después de moverte te costará pensar negativamente.

Y lo más importante en cuanto te vayas a la cama, fíjate en tus pensamientos, ¿que te dices? ¿Cómo es tu discurso interior?

Si tú monologo interno es una retahíla de pensamientos negativos irrealistas, frénalos. Conviértelo en un dialogo. Aprende a discutírtelos y a sustituirlos por pensamientos realistas y razonados.

Por ejemplo,

Si empiezas a pensar…:

“Seguro que mañana me saldrá fatal la entrevista de trabajo.”, cámbialo por:

“No se como me ira mañana en la entrevista de trabajo, en cualquier caso si no sale todo lo bien que me gustaría, seguro que aprenderé mucho de la situación.”

Así ves amortiguando cada pensamiento negativo y veras como la ansiedad va disminuyendo. Visualiza acompañando esos pensamientos positivos y mucho más nutritivos. Crea con tu imaginación escenas que te produzcan tranquilidad y placer. Imagínate en un entorno seguro, cálido y confortable. Y poco a poco iras entrando en un sueño reparador.

Y recuerda:

Por muchos problemas que haya, por muchas angustias… hasta mañana, no es mañana. Clic para tuitear


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