movimiento slow

¿Te imaginas una vida más lenta?

La mayoría de nosotros hoy en día estamos consumidos por la velocidad. Trabajamos rápidos, jugamos rápidos, amamos rápido, y a la vez, somos personas multitarea. Conducimos por el carril rápido y comemos comida rápida. Enviamos mensajes en vez de hablar, perseguimos la cantidad en lugar de la calidad. En definitiva, nos tragamos la vida en vez de tomarnos un tiempo para saborearla.

“No saboreamos nuestra comida, no cultivamos el arte de hacer las cosas bien hechas; en otras palabras, no disfrutamos el viaje por estar tan enfocados en llegar a nuestro destino”

Toda esta velocidad en nuestras vidas tiene su coste. Nuestras relaciones sufren. Nuestra productividad se resiente. Y nuestra salud, tanto mental como física, acaba llevándose la peor parte.

¿El antídoto para eso? reducir la velocidad. Sin embargo, hoy en día parece que llevamos la velocidad en nuestro ADN, así que unirse al movimiento slow quizás puede ser todo un reto.

¿Qué es el movimiento slow?

Como cita Carl Honoré, el “padrino” del movimiento slow, que lo define como: “el principio central del movimiento slow es tomarse el tiempo para hacer las cosas correctamente, y por lo tanto disfrutar más del proceso”.

El movimiento slow te hace recuperar tu equilibrio. Algunas cosas es normal quererlas hacer rápido, pero ¡no todo!. Dar un paseo en bicicleta, salir a pasear, leer un libro en un banco del parque, quedarse en casa sin hacer nada.

Movimiento slow y la comida

La velocidad que tenemos en la mesa es algo mundial que comenzó a producirse con la revolución industrial, pero nunca tuvo tanto auge como en la actualidad. Muchas veces comemos delante del ordenador o de la televisión, mientras leemos, mientras conducimos, mientras trabajamos, mientras vamos en el metro, etc… ya no hay ni tiempo para comer.

Llamado Slow Food por su popularidad y por hacerle rivalidad a las tan conocidas comidas “fast food”. Trata de enseñarnos el placer de volver a disfrutar de la comida, tanto del proceso de elaboración como de degustarla entre los tuyos, hablando, riendo, en definitiva disfrutando.

Disfruta de los productos frescos y locales, de aquellas recetas de la abuela, comparte cenas con tu familia y amigos, pero sin televisión o móvil. Vuelve a tener tiempo y a disfrutar del placer de la comida.

Mente y Cuerpo

La mente suele estar en constante ebullición, pasa de un pensamiento a otro, siempre está activa. Sin embargo, el cerebro redirá mejor si podemos desacelerar esta forma de pensar tan moderna de hoy en día.

Ser conscientes de nuestra forma de pensar y de que tenemos que cambiarla nos vuelve más creativos. Hay estudios que muestran como el ser humano piensa más creativamente cuando está libre de estrés y presión por el tiempo.

Por otra parte, respecto a la actividad física, hoy en día parece que la única forma de mejorar el físico es exponer al corazón al máximo. Sin embargo, está demostrado que hacer ejercicio con más lentitud tiene mejor resultado. Simplemente salir a caminar hace que nos relajemos y disfrutemos del alrededor.

movimiento slow

Nuestro trabajo

Estamos regidos por una sociedad que nos enseña a que el trabajo nos debe de consumir muchas horas de nuestra vida, sin embargo, el resto de las cosas que si lo pensamos fríamente son mucho más importantes, como la familia, los amigos, los paseos, etc.. están regidos por horarios.

Sabemos que somos menos productivos si estamos cansados, estresados, insatisfechos o enfermos. El trabajo es necesario, pero que sea lo más importante y ocupe la mayor parte de nuestra vida es una locura. El tiempo que resta para disfrutar de las cosas sencillas y diarias es escaso. El movimiento slow nos propone trabajar menos, defendiendo el hecho de que las personas que pueden controlar sus horarios están más relajadas, son más creativas y productivas.

¿No crees que podrías poner en práctica algunos de los valores relacionados para mejorar la calidad de tu vida?

Una vida basándose en el movimiento slow, es más sana, más plena, y más compasiva. Es menos estresante, menos exigente, y menos perjudicial.