El concepto slow life hace referencia al aprendizaje y la aceptación de la simplicidad en todas las facetas de nuestra vida a través de la belleza de lo que tenemos a nuestro alrededor.

Naturaleza y personas. Es algo que va mucho más allá del materialismo y de la vida rápida a la que estamos expuestos todos los días en nuestra sociedad actual. Es un sentido más profundo de reconexión con los verdaderos valores de la vida y de nuestro cuerpo.

Cuando empezamos a implementar pequeños cambios y a adoptar una perspectiva alternativa, tenemos que revisar nuestras prioridades y la manera en que enfocamos la vida y todas las cosas en ella.

Se trata de elegir la simplicidad voluntaria a 360 grados. Una vida lenta, conectada y con sentido.

Aunque muchos de nosotros nos sentimos instantáneamente atraídos por la idea de reducir la marcha, alejar el estrés y disfrutar más de la vida con el movimiento slow, la realidad es que nuestra primera reacción es preguntarnos pero, ¿cómo? Y es que la idea nos seduce, pero cuando echamos un ojo a la agenda la puesta en práctica nos parece imposible.

Slow Life: ¿Cómo funciona?

La transición al movimiento slow debe de ser justamente lenta.

No sucede de la noche a la mañana. Requiere conciencia, coraje y paciencia. Conciencia de lo que nos rodea. Valor para cambiar. Y paciencia mientras nos esforzamos por implementar los cambios. Simplemente no se puede vivir una slow life de manera rápida. No hay atajos.

Es un reto porque vivimos en un mundo acelerado, especialmente en las grandes ciudades. Pero si miramos hacia adentro y empezamos a conectarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno, descubriremos que no somos seres hechos para vivir rápido.

Recuerda: No intercambies `moviendo’ con `creciendo’. Puedes moverte y permanecer en el mismo lugar para siempre. O puedes adoptar un enfoque de vida slow, y crecer hacia una meta específica, con intención y propósito, con el tiempo.

Tips para vivir la slow life

Slow life en casa

  1. Elimina el desorden innecesario de la casa.
  2. Cultiva plantas o hierbas aromaticas.
  3. Interactúa con tus vecinos y con la comunidad local.
  4. Dedícate tiempo a ti y a tu familia.
  5. Come comida de verdad, ¡no a los procesados!
  6. Empieza a conectar con la naturaleza
  7. Practica Mindfulness o yoga en tu día a día.

Slow life en el trabajo

  1. ¡Haz pausas!. Aléjate del ordenador. Si se te olvida, pon un temporizador para recordártelo cada 30 minutos.
  2. Respira aire fresco. Inhalar y exhalar durante un par de minutos cambia tu disposición.
  3. Aprende a decir no y a poner límites.
  4. Comprométete a anteponer tu vida al trabajo.
  5. Aprende a delegar.
  6. Desconecta del trabajo al salir.
  7. Elimina las notificaciones del móvil.

Evidentemente esta es una carrera de fondo hacia un estilo de vida en la que seguirás encontrando baches, pero si no desistes cada día te será más fácil salir del estado de estrés y acercarte poco a poco al estilo slow life.

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