Lykke no es el nombre de un artista pop ni la traducción al “me gusta” de las redes sociales. Se trata más bien de un concepto danés, una filosofía de vida para ser más feliz. Durante varias décadas Dinamarca aparece en las listas de los países con mejor calidad de vida. Esto se debe a un gran número de razones que abarcan desde la economía hasta la cultura. Sin embargo, hay algo más allá de lo evidente. Hay algo vivo en la sociedad que se llama Lykke y que vamos a compartir contigo.

Para entenderlo a profundidad se puede leer el libro de Meik Weiking, “Lykke: en busca de la gente más feliz de mundo”, o bien, mudarse durante varios años a alguna ciudad como Copenhague. Mientras tanto, podemos intentar descifrarlo a nuestra manera.

¿Qué significa Lykke?

Literalmente la palabra significa felicidad. Ahora bien, no basta con tener la definición sino con comprender el trasfondo. Un altísimo porcentaje de la población danesa termina de trabajar temprano, alrededor de las cinco de la tarde. Se va a su casa en bicicleta, juega con sus hijos o mascotas, prepara una rica cena en compañía de personas agradables y disfruta el momento.

En sí, no se trata de un manual con instrucciones, sino de poner atención a los pequeños detalles que conforman la rutina. La rutina hace la vida, la suma de los días es la cantidad de felicidad que experimenta o deja de experimentar una persona. También hay que tomar en cuenta que en ciudades donde la seguridad, el poco tránsito, el clima y el transporte público son de primer nivel, las cosas se facilitan un poquito. Aún así, es posible tomar en cuenta los fundamentos básicos del Lykke e integrarlos en medida de lo posible a nuestra vida.

Lykke y las relaciones personales

No solo es lógico que las personas necesitamos a otras personas para vivir de forma plena, sino que está comprobado científicamente. Las personas que mantienen relaciones afectivas, no necesariamente de pareja, viven más felices. Una de las razones tiene que ver con la creación de vínculos. Es evidente que entablar amistades genera retroalimentaciones positivas. Cuando se trata de una relación de pareja (siempre y cuando sea positiva) esto incluso se potencia.

Lo que propone la filosofía Lykke es salirse de uno mismo y compartir la vida. Es cierto que a veces son necesarios los momentos de soledad y hay que darnos espacio. No obstante, compartir las experiencias con la gente fomenta la autoestima, la generosidad y el sentido de colectividad. Un buen experimento es ir a comer a solas. Es muy probable que se disfrute la comida y es posible pasar un buen rato, pero nada se compara a pasarlo con amigos y gente que aporta valor en conversación.

Lykke y el dinero

El dinero no es malo, al contrario, puede ser la llave para conseguir una vida estable. Por otro lado, la ambición sin límites no causa bienestar, sino ansiedad. Algo que propone el Lykke es que el dinero debe usarse en servicio del bienestar humano, no como el fin del bienestar humano. Esto quiere decir que el objetivo en la vida y en el trabajo no deber hacer lo posible por acumular o conseguir cierta cantidad de dinero. Por el contrario, la idea de Lykke es disfrutar aquello que puede darnos el dinero sin perder de vista el valor que ello puede aportar.

¿Realmente necesitamos tener el coche último modelo o comprar 10 pares de zapatos? Si la respuesta es sí, no hay problema. En especial si la cuenta de ahorros puede permitirlo. El problema comienza cuando aquellas cosas se convierten en los objetivos para ser felices. Con el Lykke en mente no se necesita mucho para ser feliz. Hay que cubrir las necesidades básicas, por supuesto. Y si a veces surge algún capricho, también es bienvenido. La idea es vivir con moderación para disfrutar cada momento y dejar de ser esclavo del dinero.

Lykke y la libertad

¿Te importa mucho el “qué dirán” los demás? ¿Trabajas en algo que no te gusta con tal de que la gente considere que “has alcanzado el éxito”? ¿Quieres casarte, tener hijos y comprar una hipoteca para demostrar que “ya eres un adulto”? No pasa nada si respondes que sí, pero lo que la filosofía Lykke propone es abogar por la libertad interna. Esto quiere decir que hay que ser consciente y congruente. En la medida en que somos honestos con nosotros mismos, podremos generar todo tipo de relaciones valiosas con nuestro entorno.

O bien, si por alguna circunstancia es imposible renunciar a tu trabajo actual, ¿podrías tener un pasatiempo? ¿Qué te hace sentir libre? No muchos humanos conocen la respuesta. De hecho, la libertad es un concepto que no siempre asumimos y más bien damos por hecho sin valorarla. Lo que el Lykke sugiere es que nos dediquemos, al menos un tiempo corto, a hacer algo que nos cause placer. Puede ser ejercicio físico, salir de fiesta, beber una copa de vino, tomar clases de pintura, aprender a montar a caballo…. La lista es infinita.

lykke

Lykke y el servicio a los demás

Una de las premisas del Lykke tiene que ver con la colectividad. Si mi entorno no está bien, yo tampoco puedo estar bien. O, mejor aún, si yo ayudo a que mi gente cercana sea más feliz, yo también seré más feliz. El concepto Lykke tiene que ver con acciones simples e inmediatas para nuestro entorno desde algún tipo de voluntariado hasta hacerles una llamada cariñosa a los abuelos, donar libros o ropa en buen estado, llevar a la oficina unas galletas recién horneadas. Las opciones pueden variar en tamaño y forma, sin embargo, el objetivo es siempre el mismo: mejorar la calidad de vida de quienes viven en el entorno inmediato. Una pequeña buena acción de vez en cuando.

Lykke: aquí y ahora

Si quieres integrar el estilo de vida Lykke a tu rutina, simplemente tienes que fluir con el momento presente. Dejar de preocuparte de lo que no está en tus manos, acercarte a tu pasión, disfrutar cada día de tu vida.

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