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Ayer mismo tuve una conversación con una chica que me comentaba que estaba atravesando un momento en el que no se encuentra muy bien. Se siente baja de ánimo, confundida y sin ganas de nada.

Esta chica es, ni más ni menos, como cualquiera de nosotros. Debe tener aproximadamente 35 años, tiene un niño de 2, trabaja como secretaria administrativa y vive en pareja desde hace 9 años.

Lo curioso de la conversación que mantuvimos es que volvió a confirmarme que seguimos sin saber encontrar la ayuda necesaria para sobrellevar situaciones de nuestra vida en las que sin saber por qué no nos encontramos bien e incluso no somos felices.

¿Y a qué nos limitamos cuando esto sucede?

A tirar.

O como ella dijo: Ya saldré yo sola.

¡SOLA!

Y yo me pregunto ¿pero por qué sola?

Ahondé un poco más sobre lo que le sucedía.

Ella me dijo que lleva un tiempo con ansiedad, que se ve incapaz de hacer cosas que antes hacía con total normalidad, como coger el coche, y que se está medicando.

Con respecto a “la solución” que está encontrando por el momento siente que no le sienta bien, que está muy chafada y que prefiere no tomar todo lo que le habían recetado porque no puede cuidar de la misma manera de su hijo.

Todos podemos imaginarnos la energía que requiere un niño de dos años.

Y me hacía la siguiente reflexión “Siento que esta solución solo parchea. Ni siquiera sé lo que qué me pasa, y creo que el problema seguirá ahí cuando deje el tratamiento”.

Entonces le pregunté si hacia algún tipo de terapia, aparte de la medicación, y me dijo que no.

Y en este momento de la conversación citó esta serie de creencias. ¿A ver si os suena alguna?

  • A veces pienso en buscar ayuda pero, es que no sé a dónde ir.
  • Cuando pienso en alguien que va al psicólogo es que está fatal de la cabeza.
  • Además me parece que será muy difícil, que tendré que estar 20 años.
  • Y también pienso ¿Y si hago algo de esto, servirá?

Todas estas creencias, personalmente las considero fruto de la poca información que tenemos para la gestión emocional, para trabajar una de las cosas más importantes para nuestro bienestar emocional, nuestra mente, nuestros pensamientos, y nuestras conductas.

Y fruto de la falta de cultura sobre la importancia de autoconocerse, gestionarse, entrenarse mentalmente, deriva de que no nos han enseñado en ningún sitio la importancia de nuestro autocuidado emocional, nuestra Formación Emocional.

Y es que igual qué, como cuando tenemos una molestia física y acudimos al médico, igual que cuando queremos ponernos en forma y vamos al gimnasio, exactamente igual que cuando percibimos un ruido extraño en el motor de nuestro coche y lo llevamos a reparar.

No hacemos estas cosas ¡SOLOS!

Así debería funcionar el acudir a profesionales que están formados, preparados, cualificados y entrenados en dotarte de conocimiento y recursos para saber gestionar mejor las emociones.

¿Puede haber mejor inversión que la de en ti mismo, la de conocerte y saber mejorar aspectos que no te agradan?

Ya no solo por ti mismo y por el bienestar que puedes obtener, sino por la gente que quieres, tu familia y amigos que conviven contigo.

¿No es mucho más difícil vivir el resto de tu vida, con esas conductas, forma de pensar y abordar el día a día?

Así que ante la pregunta de ¿Y esto servirá? Yo suelo responder con la siguiente pregunta ¿Lo que estás haciendo ahora te sirve?

Diferencias entre coaching y terapia

Sin duda existe una gran diferencia entre el coaching y la terapia.

Y es que el coaching trabaja con y para personas que se encuentran en una normalidad mental, pero lo que quieren es potenciar, mejorar, y alcanzar mayor bienestar.

La terapia trabaja en otras profundidades como los que te escribo más abajo.

¿Cuándo terapia y cuando coaching?

Aquí te pongo unos pocos ejemplos de cada opción de Desarrollo Personal. Obviamente ni están todos los que son, ni son todos los que están.

Cuando considerar la terapia como opción:

  • Cuando llevas un tiempo prolongado, incluso años, con un sentimiento de desamparo y tristeza profunda.
  • Si estas tomando medicación por ansiedad o depresión.
  • Cuando tienes adicciones como beber alcohol, drogas.
  • Cuando tus conductas de agresividad te están causando daño a ti y a los demás.
  • Si padeces trastornos alimenticios.

Cuando considerar el Coaching como opción:

  • Si deseas revisar que no está funcionando en tu vida, mejorar y cambiar.
  • Cuando quieras lograr un objetivo concreto.
  • Para trabajar bloqueos y autoengaños que no te dejan avanzar.
  • Si tienes conflictos de comunicación con las personas.
  • Si necesitas aumentar tu autoestima.

Por lo que a la pregunta de ¿Es el coaching una psicoterapia?

La respuesta es no, el coaching no es psicoterapia. El ámbito del coaching es el desarrollo y la mejora personal.

Ni un coach es un psicoterapeuta. Un coach es un profesional que está entre la formación de habilidades personales y el mentoring. Definición de mentoring

Un coach es una figura muy necesaria por la cantidad de recursos con los que cuanta para trabajar miedos, bloqueos, autosabotajes, desmotivación, desconexión con uno mismo, por lo que, ¡vale tanto! la pena encontrar un espacio, un tiempo para revisar como funcionamos, cómo podemos mejorar y aprender a tener vidas más felices, saludables y productivas.

Si llevas un tiempo planteándote que necesitas atreverte a algo, aclarar ideas, estar más positivo, motivarte, conectar contigo mismo desde lo que piensas, sientes,  dices y haces. En definitiva un cambio, que necesitas abordar un tema concreto que te pesa, que te impide estar bien al 100% no lo dudes.

Hazte estas 4 preguntas:

¿Por qué? ¿Por qué no? ¿Por qué no yo? ¿Por qué no ahora?

Consúltame sin compromiso por la primera sesión informativa totalmente GRATUITA. Donde me explicarás que es exactamente lo que necesitas y por mi parte te explicaré en persona en que consiste un proceso de coaching conmigo y ver así te puede interesar.