Nada dura, nada está completo y nada es perfecto.

Quizás lo conozca, pero si no, quiero hablarte de algo que puede ayudarnos a superar esa sensación que nos frustra, cuando pensamos que las cosas nos son como queremos, que no duran lo que queremos, o que no son tan perfectas como queremos. y ¿Para qué? para sentirnos y adaptarnos mejor a este mundo imperfecto con ciclos finitos.

Porque la especie de perdura no es ni la más fuerte, ni la más inteligente, sino la que se adapta mejor al medio. Decía -Darwin

Así que saber adaptarnos al medio también consiste en saber disfrutar de lo momentáneo, de lo imperdurable y de lo imperfecto.

«Quien no sabe disfrutar de lo momentáneo, difícilmente podrá disfrutar de la vida.»

Aprender a disfrutar de lo efímero, aprender a degustar los placeres pasajeros sin anticiparnos a la pérdida es un signo de Inteligencia Emocional.

Pues bien…

Existe una actitud, una filosofía japonesa que se llama wabi sabi. Es una filosofía qué utiliza la fugacidad de la vida para transmitir belleza, para evocar impermanencia sobre todas las cosas.

No sé a ti, pero a mi me resulta un alivio saber que podemos despreocuparnos mientras vivimos, que todo pasa, y que no esta en nuestras manos retener nada.

Me parece muy útil, como estrategia de inteligencia emocional, aprender a disfrutar de lo fugaz, ya qué la vida esta compuesta de episodios que empiezan y acaban. De hecho, muchas cosas especiales que nos suceden en nuestras vidas tienen ese espíritu wabi-sabi.

Una mirada seductora, la sonrisa de un niño, el primer beso, una puesta de sol, una pompa de jabón, un castillo de arena.

A veces nuestro afán por retener y prolongar ciertas experiencias nos impide disfrutar del momento.

Además esta filosofía a mí me recuerda mucho a un instante gastronómico oriental y es al momento de comer sushi, sashimi, etc. Cuando lo condimentas con wasabi. Sí, todos lo conocéis, es esa pastita verde, que algunos temen y otros adoran. Esta pasta es extraída de una raíz de la planta wasabia japonica. Su fuerza, más que en el picor, reside en los vapores que se transmiten a lo largo de las fosas nasales y que producen una sensación de ardor. Esta sensación no permanece demasiado tiempo. y es por eso que a mi personalmente me recuerda esta actitud ante la vida. Es un momento muy intenso que sabes que va a pasar y, por lo tanto, ¿por qué no disfrutarlo y ya está? De hecho dudo que nadie quisiera extender esa sensación en su nariz más de lo que dura.

Pero vuelvo a lo que te quiero explicar, el Wabi Sabi, que nada tiene que ver con el Wasabi aunque las palabras se parezcan.

¿Y en qué consiste el wabi-sabi?

Wabi-sabi es un término estético japonés que describe a objetos o ambientes caracterizados por su simpleza rústica.

El wabi-sabi combina la atención a la composición del minimalismo con la calidez de los objetos provenientes de la naturaleza.

Es una corriente japonesa estética y de comprensión del mundo basada en la fugacidad e impermanencia. Deriva de la afirmación Budista de las Tres Características de la Existencia.

Según Leonard Koren, autor del libro Wabi-Sabi: for Artists, Designers, Poets and Philosophers, se refiere a aquella belleza imperfecta, impermanente e incompleta. Algunas características de la estética wabi-sabi son la asimetría, aspereza, sencillez o ingenuidad, modestia e intimidad, y sugiere además un proceso natural.

El wabi-sabi ocupa la misma posición en la estética japonesa que en Occidente ocupan los ideales griegos de belleza y perfección.

Andrew Juniper afirma que un objeto o expresión puede provocar en nosotros una sensación de serena melancolía y anhelo espiritual.

Las palabras wabi y sabi no se traducen fácilmente. Wabi inicialmente refería la soledad de vivir en la naturaleza, lejos de la sociedad, mientras que sabi significaba «frío», «flaco» o «marchitado». Hacia el siglo XIV estos términos comenzaron a cambiar, adquiriendo connotaciones más positivas. Wabi ahora connota simpleza rústica, frescura o quietud, siendo aplicable tanto a objetos naturales como hechos por el hombre, o elegancia subestimada.

Descubrir de nuevo la belleza a través de los detalles más pequeños, de la simplicidad, de la moderación, la alegría, ¡porque no!, de la imperfección, es disfrutar sin controlar, dejar fluir, y vivir armónicamente en este mundo imperfecto y aun y así, bello.

Bibliografía:

WABI SABI: EL ARTE DE LA IMPERMANECIA JAPONES de Andrew Junipe
http://www.casadellibro.com/libros-ebooks/andrew-juniper/103619

WABI-SABI PARA ARTISTAS, DISEÑADORES, POETAS Y FILOSOFOS
http://www.casadellibro.com/libro-wabi-sabi-para-artistas-disenadores-poetas-y-filosofos/9788492206865/606735


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