¿Por qué nos cuesta tanto decir no?

Entre otras cosas porque implica actuar en contra de lo que pide la otra persona, y eso podría molestarla y producir rechazo.

¿Qué sucede en nosotros cuando sucumbimos a un sinfín de peticiones por no saber decir no?

Si llegamos a darnos cuenta, ya que muchas veces tenemos muy interiorizada la respuesta a colaborar, a hacer, a solucionar cualquier cosa a pesar de que no nos vaya bien, podemos sentir enfado. Pero si ahondamos más, en realidad detrás de la emoción rabia se esconde otra emoción básica, la tristeza. Tristeza por no sabernos defender, no sabernos cuidar, etc.

¿Por qué es importante aprender a decir NO?

Todas las personas tenemos los mismos derechos y existen unos (muchas veces desconocidos) que son los derechos asertivos:

  1. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. Derecho a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  3. Derecho a ser escuchado y tomado en serio.
  4. Derecho a juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
  5. Derecho a decir “no” sin sentir culpa.
  6. Derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también mi interlocutor tiene derecho a decir “no”.
  7. Derecho de opinión, idea o línea de acción.
  8. Derecho a cometer errores.
  9. Derecho a pedir información y ser informado.
  10. Derecho a obtener aquello por lo que pagué.
  11. Derecho a ser independiente.
  12. Derecho a decidir qué hacer con mis problemas, cuerpo, tiempo, etc., mientras no se violen los derechos de otras personas.
  13. Derecho a tener éxito.
  14. Derecho a gozar y disfrutar.
  15. Derecho a mi descanso y aislamiento.
  16. Derecho a superarme.
  17. Derecho a no ejercer estos derechos.

Ser consciente de tus derechos te ayuda a adquirir la capacidad de expresar y transmitir lo que piensas, lo que quieres o sientes sin incomodar, o herir los sentimientos de las otras personas.

Esta es una definición de lo que es la asertividad.

No obstante decir no sin malograr nuestras relaciones personales requiere hacerlo con elegancia para los demás y de manera que minimice el sentimiento de culpa para nosotros.

3 pautas para aprender a decir no sin sentirte culpable

1) Se amable

Un no ya es suficiente cortante y tajante como para acompañarlo con comunicación no verbal dura.

No es necesario además ser seco o tener un tono agresivo o defensivo, ya que eso solo añade más malestar a la comunicación.

Acompaña tu no con un tono de voz y una expresión facial y corporal amable.

2) Da argumentos

Con muchas personas llevas tiempo dándolo todo, estado para cualquier cosa, cambiar de repente y empezar a decir no puede generar mucha confusión. Y seamos francos, ellos han pedido porque nosotros hemos estado dispuestos, no es justo cambiar de repente y no ofrecerles un argumento mínimo sobre porque no.

3) Ofrece una alternativa

Acuerda mediante un dialogo una posible solución al problema una alternativa o plan b.

Ejemplo:

  • “Me encantaría ayudarte, pero me lo has dicho con muy poco tiempo para organizarme, para esta ocasión ¿cómo lo podrías solucionar? ¿Puedes conseguir más margen de tiempo?”

También te puede ayudar tener los siguientes aspectos en cuenta. No tienes por qué responder inmediatamente, tienes derecho a tomarte tu tiempo.

  •  “Ahora mismo no puedo darte una respuesta, en cuanto pueda te digo sí o no”

Una vez hayas dado tu negativa, toma conciencia de si el sentimiento de culpa viene de sentir que no eres tan “bueno para los demás” si no cumples con sus necesidades o si te querrán menos por no ser tan generos@.

Y sobre todo celebra cuando lo hayas dicho, date cuenta de ese pequeño vértigo, y siéntete orgullos del paso que has dado. Porque merece la pena cuidarte, defenderte y quererte. Si no lo haces tú, nadie lo hará por ti.

Si quieres aprender a ser asertivo, conociendo técnicas comunicativas para aprender a decir no, el próximo curso de asertividad será perfecto para ti.