Los expertos han concluido que existe una estrecha relación entre autoestima y asertividad. Es posible que ya sepas lo que es la asertividad, o que al menos tengas una ligera idea; y por descontado que conoces lo que significa autoestima.

No obstante, para estudiar más claramente la relación, vamos a empezar por definir los conceptos:

Autoestima: La autoestima es un concepto que se puede definir como la forma que las personas tienen de ver cómo son y cómo se valoran. Un error muy común es pensar que existe una relación entre la autoestima y el éxito. Sólo tiene que ver con el grado de satisfacción de cada persona, además de cómo nos juzgamos.

Asertividad: La asertividad hace referencia a un tipo de comunicación a través de la que expresamos nuestras opiniones, emociones y necesidades, pero sin criticar la opinión de los demás. Se utilizan técnicas que nos permiten expresarnos de manera eficaz.

La asertividad es el punto medio entre una comunicación agresiva y una comunicación pasiva.

Ahora que ya conocemos el significado de estos 2 conceptos, vamos a ver la relación:

¿Qué relación existe entre autoestima y asertividad?

Los cierto es que estos dos términos se relacionan con la búsqueda de conocimiento y de la valoración del mundo que nos rodea.

Aquellas personas que tengan un estilo agresivo, tan sólo sabrán echar las culpas hacia afuera, con el objetivo de preservar su imagen hacia el resto de individuos. Por otra parte, las que tengan un estilo pasivo, tan sólo sabrán culparse a sí mismas en el momento en el que ocurra cualquier problema o error. Además, evitarán cualquier tipo de comportamiento que pueda afectar a su sociabilidad.

La comunicación agresiva no tiene en cuenta los deseos y las necesidades de los demás. Se centra tan sólo en satisfacer sus propias necesidades. Aquí cometemos otro error de importancia: solemos creer que las personas que se comunican de forma agresiva tienen la autoestima muy alta. Sin embargo, tan sólo es un muro que se han construido. Detrás del mismo hay un sentimiento de vulnerabilidad de importancia.

En cambio, la comunicación pasiva está caracterizada por anteponer los derechos de los demás a los nuestros propios. Las personas que siguen este tipo de comunicación tienen problemas para decir que “no”, y tan sólo se comportarán como esperan para no molestar a los demás.

Una persona que tiene una autoestima sana es capaz de aceptarse de la forma que es, sin tapujos. Cuando tiene que pedir ayuda, expresar sus deseos o necesidades, cuando cree que algo no es justo o que le pueden hacer daño, no tiene problema en expresarse ante los demás. Al mismo tiempo no requiere de la aprobación de su entorno, ya que ella misma se siente capaz de reconocer su propio valor, logrando mayores niveles de bienestar.

Si el individuo tiene una alta autoestima, podrá comunicarse de manera asertiva, y si alguien se comunica habitualmente de manera asertiva, está cuidando su autoestima.

Esta es la relación que existe entre estos dos conceptos tan importantes para el bienestar emocional de una persona.

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